Autor
Dra. Sandra Bravo Herrero
Psiquiatra del Equipo Clínico de ATAM
Fecha
24/04/2026
Tema
ANSIEDAD
CBD: beneficios reales, riesgos y lo que dice la ciencia
CBD: beneficios reales, riesgos y lo que dice la ciencia
¿Qué es el CBD?
El cannabidiol (CBD) es una sustancia química presente en la marihuana que no contiene THC (tetrahidrocannabinol) o lo hace en un porcentaje mínimo, por lo que no produce efectos psicoactivos.
Suele comercializarse en forma de aceite, aunque existen otras presentaciones en el mercado.
Cada vez es más común encontrar tiendas físicas y online que ofrecen productos con CBD, destacando sus supuestos beneficios sobre la salud física y mental.
La realidad es que el CBD lleva tiempo siendo objeto de estudio por su posible utilidad como antiemético (para reducir las náuseas y vómitos), antiepiléptico, ansiolítico y analgésico, entre otros. Sin embargo, todavía no hay suficiente evidencia científica que respalde su uso como fármaco en la mayoría de estos casos. Su única indicación aprobada actualmente es como tratamiento anticomicial para dos tipos concretos de epilepsia.
Aun así, se sigue investigando su posible eficacia en enfermedades como ansiedad, depresión, trastorno bipolar, psicosis, adicciones, esclerosis múltiple, artritis, diabetes, Alzheimer, dolor crónico o enfermedad de Parkinson.
Entonces, ¿cuál es el problema con el CBD?
Aunque los estudios apuntan a su potencial terapéutico, cualquier persona puede adquirir CBD con facilidad.
Esto ocurre porque, mientras el producto contenga menos del 0,2% de THC, no se considera una sustancia ilegal en la Unión Europea, aunque cada país puede aplicar normativas más o menos restrictivas.
El problema surge con la venta libre de un compuesto que actúa sobre el organismo sin los controles de un medicamento: no hay supervisión profesional, dosis basadas en evidencia ni control de posibles efectos adversos o interacciones con otros fármacos.
Aunque el CBD suele ser bien tolerado, puede provocar efectos no deseados como fatiga, somnolencia, sequedad de boca o pérdida de apetito.
Además, muchos consumidores lo usan sin información adecuada, creyendo que tiene propiedades no comprobadas o sin conocer la regulación del producto que adquieren.
También existe el riesgo de uso abusivo, ya que puede generar sensación de bienestar o relajación, y su fácil acceso dificulta controlar un posible consumo excesivo o dependiente.
Conclusión
El CBD es una sustancia prometedora con potencial médico real, pero aún falta evidencia suficiente que confirme sus beneficios y determine la dosis adecuada para cada uso específico.
Solo cuando se establezcan estas bases debería considerarse un fármaco regulado, recetado y supervisado por profesionales que valoren cada caso, minimicen riesgos y garanticen un uso responsable.
Bibliografía
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