Autor
Dra. Isabel Bustamante
Neuróloga del Equipo Clínico de ATAM
Fecha
24/07/2026
Tema
ALZHEIMER
Dieta cetogénica y enfermedades neurológicas ¿Qué dice la ciencia?
Dieta cetogénica y enfermedades neurológicas ¿Qué dice la ciencia?
La dieta cetogénica y las enfermedades neurológicas mantienen una relación que va mucho más allá de las modas alimentarias. Aunque popularmente se asocia a la pérdida rápida de peso, su origen clínico se remonta a principios del siglo XX, cuando comenzó a utilizarse como tratamiento para determinadas patologías neurológicas, especialmente la epilepsia.
Desde entonces, el interés científico por esta estrategia nutricional no ha dejado de crecer, ampliando su posible aplicación a otras enfermedades del sistema nervioso.
¿En qué consiste la dieta cetogénica?
La dieta cetogénica se caracteriza por una alta ingesta de grasas, una restricción muy marcada de carbohidratos y un aporte moderado de proteínas. Esta combinación induce un cambio metabólico profundo: el organismo reduce el uso de glucosa como fuente principal de energía y comienza a producir cuerpos cetónicos a partir de la grasa.
Estos cuerpos cetónicos, como el beta-hidroxibutirato, actúan como una fuente alternativa de energía para múltiples tejidos, incluido el cerebro, lo que explica su interés en el abordaje de distintas enfermedades neurológicas.
Epilepsia: la aplicación clínica más consolidada
El uso terapéutico más establecido de la dieta cetogénica es el tratamiento de epilepsias refractarias, especialmente en niños que no responden adecuadamente a la medicación.
En algunos casos, la reducción drástica de carbohidratos ha demostrado una notable disminución en la frecuencia e intensidad de las crisis epilépticas. Se cree que los cuerpos cetónicos ejercen un efecto neuroprotector, estabilizan las membranas neuronales y modifican la actividad de neurotransmisores, contribuyendo así a un mejor control de la actividad eléctrica cerebral.
Otras enfermedades neurológicas en estudio
En los últimos años, se ha empezado a estudiar el papel potencial de la dieta cetogénica en otras patologías neurológicas:
Alzheimer
Se ha observado que las células cerebrales presentan dificultad para utilizar la glucosa como fuente de energía. La hipótesis es que los cuerpos cetónicos podrían proporcionar un combustible alternativo, mejorando la función neuronal y reduciendo la neuroinflamación. Algunos ensayos clínicos preliminares han mostrado mejoras modestas en la memoria y el rendimiento cognitivo en personas con deterioro leve, aunque los resultados deben interpretarse con cautela.
Parkinson
Se han explorado posibles beneficios relacionados con la mejora del metabolismo energético cerebral y la reducción del estrés oxidativo. Aunque los estudios en humanos aún son escasos y de pequeña escala, los primeros resultados indican posibles mejoras en síntomas motores y no motores, sin que pueda considerarse todavía una estrategia terapéutica establecida.
Esclerosis múltiple
Se están investigando los efectos de la cetosis sobre la inflamación crónica y el sistema inmunológico, ya que podría modular la actividad inflamatoria propia de esta enfermedad autoinmune. En modelos animales se han observado resultados prometedores, pero se necesitan más investigaciones clínicas para confirmar su eficacia en humanos.
Otras líneas de investigación emergentes
Otro campo de estudio emergente es el impacto de la dieta cetogénica en:
- Trastornos del espectro autista
- Trastornos del estado de ánimo
- Migrañas
En estos casos, las hipótesis giran en torno a una posible mejora en el equilibrio neuroquímico, la microbiota intestinal y la modulación del sistema nervioso central. Aunque algunos estudios preliminares sugieren beneficios, todavía no existe un consenso claro y la evidencia disponible es limitada.
Límites, riesgos y necesidad de supervisión médica
A pesar de los hallazgos esperanzadores, no debe olvidarse que la dieta cetogénica es una intervención exigente. No es una dieta que deba iniciarse a la ligera ni mantenerse sin supervisión médica, especialmente en personas con enfermedades neurológicas o condiciones crónicas.
Puede provocar efectos secundarios como fatiga, estreñimiento, hipoglucemia o desequilibrios nutricionales si no se diseña de forma adecuada. Además, mantener una restricción severa de carbohidratos a largo plazo supone un reto físico, social y emocional para muchas personas.
En conclusión
La dieta cetogénica y las enfermedades neurológicas comparten una base científica sólida en el tratamiento de determinadas formas de epilepsia y líneas de investigación prometedoras en otras patologías neurológicas.
No se trata solo de una moda pasajera, sino de una estrategia nutricional con un potencial terapéutico real. Eso sí, debe aplicarse con criterio, de forma personalizada y siempre bajo la guía de profesionales de la salud. Como ocurre en muchas áreas de la medicina, el equilibrio entre evidencia científica, sentido común y adaptación individual sigue siendo la clave.