Autor
Dra. Maricruz Guevara
Médico rehabilitador del Equipo Clínico de ATAM
Fecha
02/10/2026
Tema
ACTIVIDAD FÍSICA
Ejercicio físico y salud mental: una relación clave para el cerebro
Ejercicio físico y salud mental: una relación clave para el cerebro
La evidencia científica es clara: el ejercicio físico y la salud mental están profundamente conectados. Moverse de forma regular reduce el riesgo de deterioro cognitivo, mejora la memoria, aumenta la velocidad de procesamiento y actúa como un modulador clave de la regulación emocional y la resiliencia psicológica.
Las guías internacionales de ejercicio coinciden en que estos beneficios no dependen únicamente del tipo de actividad, sino también de factores como la adherencia, la progresión, la autonomía y la autoeficacia. Mantener el ejercicio en el tiempo es lo que transforma una recomendación en un verdadero tratamiento para la mente.
¿Cómo influye el ejercicio físico en el funcionamiento mental?
El ejercicio actúa sobre el cerebro a través de múltiples mecanismos:
- Mejora del flujo sanguíneo cerebral
- Liberación de factores neurotróficos como el BDNF
- Regulación del eje del estrés
- Fortalecimiento de redes ejecutivas
- Optimización del estado de ánimo
Sin embargo, no todas las modalidades de ejercicio generan los mismos efectos. Cada tipo de actividad impacta sobre dominios mentales específicos, y su combinación permite una mejora global del funcionamiento cognitivo y emocional.
1. Ejercicio aeróbico (cardio): atención, memoria y velocidad de procesamiento
Existe evidencia sólida que relaciona el ejercicio aeróbico con una reducción significativa del riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Además, puede ralentizar la pérdida de memoria y la atrofia cerebral, mejorando la función ejecutiva y la atención sostenida.
El cardio, realizado a intensidades ligeras o moderadas, mejora la oxigenación cerebral, incrementa neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina y favorece la liberación de BDNF. Sus principales beneficios mentales incluyen:
- Atención sostenida y dividida
- Memoria de trabajo y memoria episódica
- Flexibilidad cognitiva
- Velocidad de procesamiento
Es, probablemente, la modalidad con mayor impacto global sobre la función mental.
2. Entrenamiento de fuerza: plasticidad cerebral, motivación y resiliencia
El entrenamiento de fuerza no solo beneficia al sistema musculoesquelético. La evidencia muestra que también induce cambios en la plasticidad cerebral y el rendimiento cognitivo, especialmente en personas mayores.
Este tipo de ejercicio mejora la autoeficacia, la motivación intrínseca y la percepción de progreso, factores esenciales para la adherencia y la resiliencia psicológica. Entre sus beneficios destacan:
- Mejora de la memoria episódica y de trabajo
- Aumento de la motivación y la confianza
- Reducción del riesgo de ansiedad y depresión
- Fortalecimiento del sentido de competencia
Además, contribuye a reducir la fragilidad y el riesgo de caídas, preservando la autonomía funcional.
3. Movilidad y flexibilidad: regulación emocional y calma mental
Las actividades de movilidad, estiramientos y ejercicio suave tienen un impacto directo sobre la regulación emocional. Estas prácticas estimulan el sistema nervioso parasimpático, reducen la tensión muscular y favorecen una mejor percepción corporal.
Sus efectos más relevantes sobre la salud mental son:
- Reducción del estrés y la ansiedad
- Disminución de la reactividad fisiológica
- Sensación de bienestar y claridad mental
- Mejora de la regulación emocional
Son especialmente útiles en personas con sobrecarga emocional o dificultades para desconectar.
4. Equilibrio y actividades multitarea: función ejecutiva y flexibilidad cognitiva
El entrenamiento del equilibrio activa redes cerebrales relacionadas con la planificación, la atención y el control inhibitorio. Requiere ajustes posturales finos, anticipación del movimiento y atención corporal constante.
Las actividades multitarea —como el baile—, que combinan demanda física, cognitiva y social, han demostrado ser especialmente eficaces para mejorar la función cognitiva, sobre todo en personas con riesgo de deterioro.
Beneficios principales:
- Atención dividida
- Planificación
- Flexibilidad cognitiva
- Control inhibitorio
Conclusión
El ejercicio físico es uno de los pilares más potentes para la salud mental. Cardio, fuerza, movilidad y equilibrio aportan beneficios complementarios sobre la mente y las emociones. Pero el verdadero impacto depende de la adherencia: un enfoque basado en autonomía, progresión, apoyo y flexibilidad es lo que convierte el ejercicio en un hábito sostenible capaz de mejorar la vida de las personas.