Visión intermedia o funcional

EQUIPO CLÍNICO DE ATAM

A lo largo del día realizamos un sinfín de actividades que requieren de una visión correcta. Necesitamos ver correctamente en todas las distancias para poder atender todas nuestras necesidades.

El ojo humano dispone de una lente flexible que es capaz de enfocar a diferentes distancias para facilitar todas nuestras tareas visuales: es el conocido como cristalino. A partir de los 40 años, se va endureciendo y pierde progresivamente la capacidad para enfocar de cerca. Este efecto es el que conocemos como presbicia. Su primera consecuencia es que debemos alejar un poco los objetos (a más de 30 cm) para verlos correctamente, por ejemplo, al leer o ver el móvil. Además, el ojo se hace cada vez más dependiente de la luz, sobre todo en la lectura. A partir de ahí, es cuestión de tiempo que necesitemos usar gafas para corregir este defecto.

En el caso de los miopes o personas con astigmatismo miópico, es posible que parezca que no tienen el mismo problema. En realidad, sí lo tienen y no pueden ver de cerca con su gafa de lejos. Lo que ocurre es que su miopía contrarresta la presbicia y necesitan quitarse la gafa para ver de cerca, o convertirla en gafa progresiva.

A lo largo de la evolución de la presbicia, y a medida que esta va aumentando, perdemos la capacidad de enfoque de la visión intermedia, y en ocasiones, también empeoramos de lejos.

La llamada visión intermedia es aquella que necesita nuestro enfoque entre los 40 y 90 cm., es decir, ni es de cerca (menos de 40 cm.) ni de lejos. En realidad, realizamos una gran cantidad de trabajo en esta distancia y en ocasiones no tenemos la gafa apropiada porque sólo usamos gafa para cerca.

 

Visión intermedia

 

A diario realizamos una gran cantidad de actividades que requieren de una adecuada visión intermedia. Entre las más frecuentes podemos destacar:

  • Uso del ordenador.
  • Cocinar (pelar, trocear o limpiar alimentos).
  • Tocar algún instrumento consultando una partitura.
  • Pintar.
  • Ver los espejos retrovisores o el salpicadero mientras conducimos.
  • Aseo personal.
  • Comer.

 

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Se estima que hasta el 36.9 % de las actividades diarias de las personas mayores de 60 años necesitan una visión correcta en distancia intermedia. De ahí que cada vez se la conozca más como VISION FUNCIONAL. Es fundamental para la autonomía personal. Tareas diarias como asearse, comer o conducir requieren de una correcta visión en distancia intermedia.

La gafa necesaria para ver bien en esta distancia necesita menos graduación que para enfocar de cerca (lectura, móvil, costura, etc.).

Necesitaremos una gafa sólo para esta distancia o que combine la gafa de cerca. Son las que se conocen como gafas ocupacionales. Si también necesitamos gafa de lejos, tendremos que utilizar gafa progresiva para cubrir nuestra necesidad de visión corregida de lejos, intermedia y cercana.

El oftalmólogo aconsejará la gafa más conveniente en función de nuestras necesidades visuales diarias.

 

 

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Si tu enfoque de cerca está borroso como en la imagen A, debes acudir a tu oftalmólogo para que te recomiende la mejor solución para conseguir un enfoque nítido en tu distancia intermedia y cercana. Tus ojos te lo agradecerán, ya que evitarás síntomas de cansancio visual tales como escozor, enrojecimiento, pesadez y sequedad.

Sobre el autor

Dra. Teresa Gómez

Oftalmóloga de Equipo Clínico de ATAM

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