Autor
María Laorden
Neuropsicóloga del Equipo Clínico de ATAM
Fecha
26/09/2025
Tema
ADOLESCENCIA
Pantallas y cerebro en desarrollo: claves neuropsicológicas para un uso saludable
Pantallas y cerebro en desarrollo: claves neuropsicológicas para un uso saludable
En la era digital, el uso de pantallas se ha convertido en una constante en la vida de niños, adolescentes y adultos. Sin embargo, cuando hablamos del impacto psicológico y neurobiológico de la tecnología, no deberíamos centrar el debate solo en el dispositivo en sí, sino en las posibilidades que ofrece. No es la pantalla el problema, sino el universo de contenidos, ritmos y exigencias que esta abre.
El sistema de recompensa y la trampa de lo inmediato
La investigación pionera de Olds y Milner en 1954 marcó un antes y un después en nuestra comprensión del cerebro. En su experimento con ratas, demostraron que la estimulación eléctrica directa del circuito de recompensa dopaminérgico llevaba a los animales a presionar una palanca compulsivamente, incluso hasta dejar de comer y morir por inanición. Este hallazgo reveló el poder del refuerzo positivo en el cerebro: cuando una conducta activa un circuito de placer, el organismo tiende a repetirla, incluso si va en contra de otras necesidades vitales.
Hoy, este mismo principio se activa en muchos niños y adolescentes con el uso de redes sociales, videojuegos o plataformas de vídeos. Cada «like«, cada notificación, cada nuevo vídeo está diseñado para provocar una pequeña descarga de dopamina, convirtiendo el uso de la tecnología en una conducta repetitiva que se sostiene por el placer inmediato que proporciona.
No es la pantalla, es la hiperestimulación
El verdadero riesgo no reside en el objeto (tablet, móvil, consola), sino en el entorno que este dispositivo ofrece:
- Acceso ilimitado a contenidos sin filtro ni regulación emocional o cognitiva.
- Conexiones con desconocidos y construcción de identidades enmascaradas, que dificultan el desarrollo de una identidad coherente y suponen además contactos de riesgo.
- Multitarea constante: escuchar música mientras se juega, se responden mensajes y se hacen deberes.
- Estímulos cambiantes y constantes que impiden la atención sostenida y sobrecargan el sistema cognitivo.
El impacto neuropsicológico: fatiga y desregulación
Desde la neuropsicología sabemos que el sistema atencional está compuesto por redes especializadas (alerta, orientación y control ejecutivo), y que todas ellas se ven afectadas por la sobreexposición a entornos hiperestimulantes.
La atención sostenida se fatiga cuando cambia de foco cada pocos segundos. Esto no solo disminuye el rendimiento cognitivo, sino que genera lo que llamamos fatiga cognitiva: sensación de agotamiento mental, irritabilidad, dificultad para organizar ideas, menor tolerancia a la frustración y problemas en la regulación emocional.
El papel de los adultos: acompañar y no demonizar
Como clínica psicológica, nuestro enfoque no es prohibicionista. Reconocemos el valor de las tecnologías cuando se usan con criterio y propósito. Pero también sabemos que los niños no pueden (ni deben) autorregular este acceso sin ayuda.
Es fundamental:
- Establecer tiempos de uso claros, con pausas y rutinas.
- Fomentar actividades off-line que activen otras redes cerebrales: juego libre, naturaleza, interacción social cara a cara.
- Potenciar el pensamiento crítico frente al consumo de contenidos.
- Enseñar a identificar los síntomas de fatiga cognitiva y ofrecer estrategias para recuperarse: descanso, movimiento, silencio.
Conclusión: un uso consciente para un desarrollo saludable
En definitiva, el problema no es la tecnología, sino el uso que hacemos de ella. Comprender cómo funciona nuestro cerebro ante los refuerzos digitales y cómo afecta a la atención y la regulación emocional es el primer paso para acompañar a niños, adolescentes y familias en un uso saludable y consciente de las pantallas.
Desde ATAM te animamos a repensar el enfoque: más allá de contar horas de pantalla, preguntarnos qué necesita este cerebro en desarrollo para crecer conectado, estable y en equilibrio. Si esta reflexión te resuena, en nuestro equipo clínico te podemos acompañar a explorar formas sostenibles de guiar su uso adaptadas a cada etapa.