Ansiedad, depresión e insomnio

EQUIPO CLÍNICO DE ATAM

La ansiedad, la depresión y el insomnio son problemas frecuentes que afectan a miles de personas. Tras la pandemia por COVID 19 su prevalencia ha aumentado drásticamente y los servicios de salud mental y atención primaria se han visto desbordados y sin capacidad de dar repuesta a tanta demanda. Las siguientes líneas puede que sirvan de orientación a algunas personas que se encuentran en esta situación y que pueda estar afectando a su vida o a las personas de su entorno.

 

Ansiedad

 

La ansiedad es la palabra que usamos para describir sentimientos desagradables que ocurren cuando estamos en una situación estresante o cuando nos enfrentamos a un problema. En sí mismo no es una enfermedad mental.

La mayoría de nosotros experimentaremos ansiedad en un punto determinado de nuestras vidas. Puede ser una respuesta normal. Generalmente desaparece con tiempo o cuando la situación se resuelve. La ansiedad se puede convertir en un problema cuando es muy fuerte, cuando uno se siente ansioso la mayor parte del tiempo, cuando no existe una razón para estar ansioso o cuando afecta negativamente a tu vida.

La principal formas de ansiedad es la que se conoce como trastorno de ansiedad generalizada. Se caracteriza por tener una sensación de angustia flotante que no desaparece y una sensación de que algo malo va a ocurrir. Por otra parte, existe una forma más especifica conocida como crisis de ansiedad. Esta cursa con taquicardia, opresión precordial, sensación de falta de aire… y dura un corto espacio de tiempo. Existen otras formas de trastorno de ansiedad en forma de fobias, estrés postraumático, etc.

Si crees que la ansiedad está teniendo un impacto negativo en tu vida o piensas que puedes estar sufriendo un cuadro específico de ansiedad, cuanto antes pidas ayuda mejor. Es frecuente que la persona retrase acudir al profesional y tenga pensamientos del tipo: “esta es la forma en que soy, debería de manejar esta situación por mí mismo” “tengo demasiadas cosas importantes que hacer” “me preocupa lo que la gente pueda pensar de mí si pido ayuda”. Con este tipo de actitudes solo conseguimos que la situación empeore gradualmente.

 

Depresión

 

Todo el mundo experimenta en ocasiones tristeza o hartura con su vida. Generalmente estas situaciones se deben a una razón particular y no interfieren demasiado con la vida diaria. No suele durar más de una o dos semanas. Sin embargo, si estos sentimientos se prolongan durante semanas o meses, o empeoran de manera que afectan cada área de la vida, puede ser que se esté sufriendo una depresión y necesitemos ayuda.

Los síntomas de depresión son: sentirse desgraciado, bajo de ánimo y deprimido. Estos sentimientos no desaparecen y pueden empeorar a determinadas horas del día. Existe falta de capacidad de disfrutar, pérdida de interés, pérdida de autoconfianza, se experimentan sentimientos de culpa, pensamientos pesimistas, y se empieza a sentir falta de esperanza, y quizás pensamientos de que la vida no vale la pena vivirla.

Desde el punto de vista físico, pueden sentir falta de energía, pérdida del apetito sexual, despertares tempranos, pérdida de peso o comer demasiado como mecanismo de confort.

 

Insomnio

 

El insomnio es un problema que todos experimentamos alguna vez en la vida. Bien sea teniendo dificultad para iniciar el sueño, bien en otras formas de presentación como despertares frecuentes o tempranos. Suele aparecer durante periodos de estrés o durante el curso de enfermedades como la ansiedad y la depresión.

En la depresión severa es característico el despertar temprano con sensación de cansancio y empeoramiento del estado de ánimo. La ansiedad frecuentemente produce dificultades para iniciar el sueño.

 

Cómo puedes enfrentarte a la ansiedad, depresión e insomnio

 

En general, es recomendable hacer ejercicio físico regular, mantener relaciones sociales satisfactorias y tener un estilo de vida saludable evitados excesos como el alcohol y el tabaco. Además, es importante desarrollar estilos cognitivos sanos, esto es, formas de pensar que eviten el pesimismo excesivo y la preocupación por cosas que no podemos controlar.

Finalmente, si la situación está afectando nuestro funcionamiento vital o existe un sufrimiento excesivo, es aconsejable consultar con un buen profesional que nos ayude con métodos psicoterapéuticos, o si es necesario incluso con medicación.

 

 

Sobre el autor

Dr. José Antonio García

Psiquiatra del Equipo Clínico de ATAM

© Atam para el Apoyo Familiar 2020